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Aumentaron los controles de alcoholemia, pero no hay más casos positivos

En los primeros seis meses de este año, los Agentes de Control de Tránsito realizaron 145.702 controles de alcoholemia en las calles porteñas. Fueron un 31% más que en el mismo período de 2018. Sin embargo, según las cifras de la Secretaría de Transporte y Tránsito de la Ciudad, que organiza los operativos, la cantidad de casos positivos nunca supera el 2%.

Los números de enero a junio de este año revelan que detectaron a 2.446 conductores alcoholizados, a razón de unos 13 por día. Esto significa un 1,7% de casos positivos sobre un total de 145.702 test realizados. Mientras, en el primer semestre de 2018 se realizaron 110.758 test, el 1,9% de los cuales (2.074) dieron positivos. El porcentaje es casi el mismo y el dosaje promedio, también: 0,87 y 0,88 gramo de alcohol por litro de sangre, respectivamente. Tampoco cambia otro dato: el 86,5% de los conductores alcoholizados son hombres.

El máximo de alcohol permitido para conducir en la Ciudad es de 0,50 gramo por litro de sangre. Foto: Luciano Thieberger

El máximo de alcohol permitido para conducir en la Ciudad es de 0,50 gramo por litro de sangre. Foto: Luciano Thieberger

El máximo de alcohol permitido para conducir en la Ciudad es de 0,50 gramo para los automovilistas y de 0,20 gramo para los motociclistas. Para los conductores principiantes y los profesionales, la tolerancia es cero.

Por otra parte, entre enero y junio de este año se les hizo el test para detectar estupefacientes a 1.141 conductores. Hubo 122 casos positivos, lo que equivale al 10,7%. Del total, en 54 casos fue por consumo de marihuana, 52 por cocaína y 16 por drogas combinadas.

El alcohol está presente en el 25% de los choques con víctimas fatales protagonizados por automovilistas y en el 27% de los que involucran a motociclistas. Altera las percepciones, disminuye los reflejos, la atención y la coordinación. Además, nubla la razón a la hora de medir los peligros, al mismo tiempo que genera una sensación de omnipotencia. Un cóctel potencialmente letal cuando se conduce un vehículo.

En la secretaría de Transporte y Tránsito porteña afirman que, como parte del Plan de Seguridad Vial de la Ciudad, duplicaron los puestos rotativos de control de alcoholemia. Los fines de semana y los feriados son 25, cuando antes eran 12. Mientras tanto, de lunes a jueves por la noche se despliegan 18 puestos. Siempre los ubican en puntos estratégicos, generalmente en zonas de boliches o restaurantes. Pero nunca están en el mismo sitio, para impedir que los conductores los eludan.

Este tipo de controles se complementan con otros a pedido. Los llaman «controles delivery», porque los agentes de tránsito los realizan, por ejemplo, cuando los llaman a la escena de un choque. O cuando se solicita que se le haga el test a los choferes de los micros que están por partir con chicos en su viaje de egresados.

Un control de alcoholemia a motociclistas del microcentro.

Un control de alcoholemia a motociclistas del microcentro.

¿Qué pasa cuando un conductor da positivo en un control de alcoholemia? Primero, se imprimen dos tickets con los resultados del test y se labra un acta de contravención. De inmediato le retienen la licencia. En cambio, le dan otra provisoria con 40 días de validez. Después, remiten su vehículo a un playón, aunque en estos casos el acarreo no se cobra. No está permitido que conduzca un acompañante para evitar la remisión del auto.

El infractor tiene cinco días hábiles para presentarse ante la Fiscalía de la Ciudad, porque conducir con mayor cantidad de alcohol en sangre del permitido o bajo los efectos de estupefacientes es una contravención. La sanción es una multa de entre 150 a 1.000 unidades fijas, lo que según el valor actual equivale a entre $ 3.210 y $ 21.400, o de uno a diez días de arresto. ​Negarse a someterse al control también es penado: en ese caso la multa es de 300 unidades fijas ($ 6.420)