Clubes de lectura para niños y niñas: un aliado creativo en la construcción de hábitos de lectura

Así como están las librerías con catálogos perfeccionados, los clubes de lectura para niños y niñas empezaron a tomar protagonismo en el circuito literario de las redes con una propuesta novedosa que agrega como condimento el componente de la sorpresa -paquetes que llegan a casa con títulos desconocidos hasta por los adultos- y profundiza en la idea de la pertenencia a un espacio común y el fomento de la lectura en la infancia.

Uno de esos clubes de libros infantiles por suscripción es Pantuflas Libros (en Instagram @pantuflaslibros), una iniciativa de João Coutinho y Gretel Nájera que entiende al club en sintonía con la idea de comunidad: «En tiempos en los cuales los espacios de encuentro son cada vez más escasos y en los cuales la virtualidad viene a darnos un poco esa sensación de compañía, una idea de club es también una representación de pertenencia a algo», dice Nájera a Télam.

Detrás del club Pantuflas, que realiza sus envíos a principios de mes por suscripción de acuerdo a la edad e intereses de cada niño, hay una selección de títulos que procura que «ese libro sea disfrutado en sí mismo y al mismo tiempo que genere ganas de leer otros, de mostrárselo al mundo, de contagiar ese entusiasmo que nos agarra cuando algo nos gusta mucho», dice Nájera.

En la misma línea está Lecturita (@lecturita), un club de libros destinado a niños de 0 a 10 años que nació hace un año y medio como emprendimiento familiar de la mano de Celina Alonso y en poco tiempo creció de tal modo -al menos en visibilidad con más de 60.000 seguidores en Instagram- que ahora ya son un grupo de trabajo a cargo de la selección personalizada de libros, el empaquetado y el intercambio con las personas suscriptas.

Lecturita busca «fomentar el hábito de la lectura en los niños porque aporta beneficios en su crecimiento y favorece su desarrollo personal e intelectual. Para nosotros, leer es construir sentido, encontrar significados, ampliar la imaginación, descubrir palabras, generar vínculos, desarrollar capacidad de comprensión e interpretación, entre muchas otras cosas», asegura Alonso a Télam.

«La lectura es un hábito creado día a día y en épocas donde los dispositivos electrónicos forman parte cotidiana en la vida de los niños, creemos importante y beneficioso estimular activamente el contacto con los libros. El paquete Lecturita, busca generar momentos de aprendizaje y diversión, fomentando la lectura a través de una experiencia familiar, lúdica y entretenida», agrega.

Además de la suscripción, como las librerías que apuestan por la credibilidad, estos clubes mantienen una dinámica diaria en redes que los convierte en espacios de referencia, donde recomiendan libros más allá de los que llegan cada mes, sugieren actividades, brindan herramientas vinculadas a literatura infantil, promueven autores e ilustradores y hasta arman itinerarios para proyectos escolares, como el caso de Pantuflas.

Porque como resume Nájera, «sin lugar a dudas el trabajo con la literatura infantil y juvenil tiene la potencia de mostrar algo que a uno le genera muchísimo amor. Yo creo que son hogar, son esa casa imaginaria de la cual habla Yolanda Reyes y como tal creo que el acceso a la literatura es un derecho que cuando se ve vulnerado en la primera infancia es muy difícil de reparar».

Fuente: TELAM