Para algunos jóvenes, ser de derecha hoy es algo rebelde y cool

En su trabajo, el doctor en Historia y periodista Pablo Stefaroni no se propone determinar cómo los partidos políticos intentan capturar el entusiasmo y la imaginación de las nuevas generaciones pero desde un objetivo más modesto -leer a las derechas- deja muchas alertas y puntos de partida para comprender estos fenómenos que se replican en todo el mapa.

¿Por qué las ideas de Agustín Laje y Javier Milei prenden entre los más jóvenes?

Porque aparecen como transgresoras y contra consensos establecidos. En el primer caso, contra un progresismo muy extendido en la sociedad, la educación, muchos medios, gran parte del Estado; en el segundo contra el consenso keynesiano que ya casi nadie discute. Laje tiene un discurso de batalla cultural muy en línea con extremas derechas como Vox; Milei da la batalla ideológica más desde la economía, desde una posición minarquista e incluso anarcocapitalista que entronca con discursos antipolíticos, antiimpuestos, en defensa de la «gente común» contra los «políticos ladrones». En ambos casos, interpelan en mayor medida a jóvenes varones, hay una dimensión de género también acá. Una diferencia interesante es que los medios no quieren o no se animan a invitar a Laje y a difundir su perorata antifeminista y anti-«ideología de género», pero sí lo hacen con Milei, que está varias horas por semana en los medios. No obstante, Laje tiene mucha audiencia en Youtube y es invitado a menudo a diversos países de América Latina. Hace unos días, un «debate libertario» sobre el aborto entre Laje y la guatemalteca Gloria Álvarez tuvo más de un millón de visualizaciones y Laje tiene más de 800.000 suscriptores en su canal de Youtube. Ser de derecha hoy, para algunos jóvenes, aparece como algo rebelde e incluso cool.

El libro cierra con un «Glosario esencial para entender a las nuevas derechas». ¿Por qué elegiste ese detenimiento en las palabras? ¿Qué se juega en ese intento por entender la jerga?

Está escrito como si fuera el resultado de un viaje a «otros mundos» que uno quiere contar a sus coterráneos. Pese a que están a un clic de la computadora, sabemos poco de ellos. Creo que el glosario ayuda a orientarse en un mundo que para muchos lectores es novedoso. Hay muchas figuras, corrientes e ideas que no son muy conocidas en el mundo progresista. Esas palabras son interesantes porque resumen mucho de lo que recorre el libro, que buscó cartografiar estas galaxias de las derechas, desde algunas más marginales a otras más significativas electoral y políticamente. Desde unos «locos» neorreaccionarios hasta Marine Le Pen, pasando por quienes se radicalizaron en internet, por ejemplo leyendo sobre el «gran reemplazo» (de los blancos) y terminaron cometiendo atentados.