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Trabajar en equipo para producir literatura: las experiencias que dejó el Mundial de Escritura

Para acceder a las instancias decisivas del Mundial de Escritura, que ya seleccionó a los diez finalistas y el 30 de abril dará a conocer a la formación ganadora, la dinámica de equipo fue fundamental, tanto en la etapa de producción de textos como a la hora de sostener la efectividad del grupo y definir la selección final.

Si bien los participantes podían inscribirse de forma individual, muchos eligieron hacerlo con amigos o con sus compañeros de taller de escritura.

Los alumnos del organizador de la iniciativa, Santiago Llach –que incluso se anotó como participante- suelen agruparse en sus talleres para competir y, esta vez, se presentaron en doce equipos. Pero otros escritores también incentivaron a los talleristas a participar como parte de la dinámica del grupo.

Gianina “Tani” Covezzi dicta un taller para adolescentes y jóvenes, pero tras el nacimiento de su hijo suspendió las clases por el tiempo. “El Mundial fue una excusa para reencontrarme con mis alumnos. Produjeron muchos textos, muy buenos y algunos implicaron un salto cualitativo en sus escrituras”, contó a Télam y confesó que el primer día sin Mundial fue “un poco angustioso”.

Lucía Galarza tiene 19 años, estudia Artes, Letras y es alumna de ese taller de Covezzi. “El Mundial me sirvió para ademas de hacerme el habito de escribir todos los días, acumular textos con ideas que más adelante puedo editar o seguir trabajando. Es lindo también tener una dosis de lecturas diarias a mis compañeros, me divertí mucho leyéndolos. Después de un par de días, empecé a reconocer la voz detrás de la escritura de cada uno», relató.

Los alumnos del escritor Juan Diego Incardona formaron dos equipos para presentarse al Mundial.

“Es una gran idea la de Llach, pero además creo que la coyuntura ayudó. Mis talleres son de lectura y escritura y la realidad es que muchos de mis alumnos escriben cuando pueden”, contó el escritor y advirtió que la obligatoriedad los llevó a mejorar la dinámica de la escritura, ya que cuando terminó el Mundial iniciaron –puertas adentro- un proceso para compartir los textos y seleccionar y editar lo mejor.

Incardona cree que de esa forma la gratificación fue doble: “Participaron de un proyecto que tuvo tuvo mucha circulación y, al interior del taller, descubrimos textos muy buenos y además pudimos reparar en una paradoja: con mucho tiempo uno se bloquea y, a veces, a toda velocidad salen textos lindos y auténticos que conectan con lo más íntimo o esencial”, expresó.

Fuente: TELAM