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«Somos la última voz en primera persona para contar el Holocausto», dijo Helene Gutkowski

«Nuestra voz es la última en hablar en primera persona, tenemos que hacer todo el esfuerzo por transmitir todo lo que fue la Shoá», sostuvo hoy la sobreviviente Helene Gutkowski, una de los miles de niños judíos que tuvieron que esconderse en familias católicas en Francia para salvarse del genocidio nazi, al conmemorarse hoy el Día de Recordación del Holocausto.

Por videoconferencia con la aplicación Zoom -ante las limitaciones del coronavirus- y con más de 50 participantes en una actividad cerrada ante el riesgo de mensajes antisemitas o interferencias de hackers, Gutkowsi encabezó el evento de Zikaron BaSalon para contar su historia como una «niña escondida» en Francia durante la Segunda Guerra Mundial al recordarse hoy «Iom Ha Shoá», una jornada dedicada anualmente a la memoria y recordación de las víctimas del Holocausto.

«Mi historia es la de una niña judía nacida en Francia que logró sobrevivir gracias a que sus padres entendieron que para que yo sobreviviera ellos tuvieron que dejarme. Tenían que separarse de esa beba de dos años y dejarla en una casa no judía», dijo Gutkowski al iniciar su relato.

Helene nació en 1940 en París, cinco meses después de declarada la Segunda Guerra Mundial, proveniente de una familia de inmigrantes judíos polacos, que tuvieron que dejarla con una familia católica y escapar hacia la Zona Libre (territorio francés no ocupado por los nazis).

«Esos años fueron muy difíciles para las familias judías, se restringían cada vez más sus derechos y libertades. La discriminación era diaria: los profesionales tuvieron que dejar sus trabajos, los chicos no podían jugar en las plazas públicas, estaba prohibido ir a un café o al cine y había una sola hora para ir a comprar. El gobierno le impidió a los judíos seguir manejando su negocio. Eso le ocurrió a mi papá en su carnicería», contó.

«Para 1942 las redadas eran muy comunes. En una de ellas, la policía se llevó a muchísimas familias de mi edificio. Mi hermano me tapó la boca para que no gritara y los policías tiraron abajo la puerta de nuestro departamento. Fue el primer milagro de nuestra supervivencia», rememoró Gutkowski, y agregó que «en ese momento mis padres se dieron cuenta que no podían especular más con vivir en París, ir a la Zona Libre era la única solución».

«Eramos 4 personas y pasar una frontera en esas condiciones era muy riesgoso. Mi papá consiguió una familia católica en Villepinte que se quiso hacer cargo de mí hasta que ellos volviesen a buscarme. Mis padres y mi hermano lograron llegar a la Zona Libre y se establecieron por dos años en Pierre de Bresse», aclaró.

«Yo le debo la vida a esta persona que me recibió en su casa», confesó Gutkowski.

Alrededor de 6 millones de judíos fueron asesinados por el nazismo en Europa, de los cuales un millón y medio fueron niños y adolescentes

«La cifra que más me conecta con el horror es que estos niños asesinados representaban el 90% de los niños judíos en Europa para ese entonces», aseguró Helene, y agregó que «no hubo contemplación, por eso los padres judíos se dieron cuenta y se desesperaron para por lo menos poner a resguardo a sus hijos».

Tras dos años, los padres y el hermano de Helene lograron volver a la zona ocupada por los nazis donde fueron ocultados por una pareja sin hijos, Marie y Henri Dégremont, cerca de París.

«Cuando mis padres volvieron no los reconocí y no quise ir con ellos. Los Dégremont fueron mis primeros padres. Nos escondieron a toda la familia en un espacio de 3 metros. La señora nos avisaba con un llamado específico del perro para que nos escondiéramos si llegaba la policía», retrató.

Posteriormente, la familia Dégremont fue reconocida por el Estado de Israel como Justa entre las Naciones, un título que se otorgó a las personas no judías que ayudaron a las familias de ese origen durante el Holocausto.

Si bien Helene cuenta su historia como sobreviviente de uno de los mayores genocidios de la historia, no siempre se sintió en ese rol, contó.

«No me sentía sobreviviente. Sabía que algo me había pasado, pero entre mis amigas en Francia todas habíamos pasado lo mismo. Me llevó muchos años tomar la decisión de entrar en el tema de la Shoá. Fue por casualidad que me encontré con otras ‘niñas perdidas’, una húngara y otra holandesa. Fue el momento bisagra que permitió que los niños sobrevivientes empecemos a hablar», afirmó.

En 1997, Helene junto a un grupo de sobrevivientes creó el grupo de Niños Escondidos, que llegó a más de 15 países, y luego editó el libro «Querido país de mi infancia», donde entrelazó historias de niños que sobrevivieron en la Francia ocupada por los nazis y emigraron a la Argentina.

«Entrar en contacto con otros sobrevivientes fue descubrir mi esencia, mi historia. Los ‘niños escondidos’ empezamos a hablar hace poco porque antes no nos considerábamos sobrevivientes, pero teníamos algo que decir. Nuestra voz es la última en primera persona, tenemos que hacer todo el esfuerzo por transmitir todo lo que fue el Holocausto», concluyó Helene.

Fuente: TELAM